Al pie de la escalera. La hipocresía con perspicacia

Al pie de la escalera. La hipocresía con perspicacia

Al pie de la escalera es la historia de una joven estudiante, llamada Tassie Keltjin, que encuentra trabajo como canguro para la hija adoptiva afroamericana de un matrimonio de blancos. Tassie tiene un padre granjero, una madre ausente emocionalmente y un hermano que se enrola en el ejército en la época previa a la guerra de Irak. Sus lecturas de Syilvia Plath y Simone de Beauvoir, sus interpretaciones musicales con su contrabajo El viejo Bob, su relación con Sarah, la madre adoptiva, con Reynaldo, el chico brasileño, pero sobre todo con Mary-Emma, la niña a la que cuida, van conformando una novela interesante, escrita con un lenguaje perspicaz, con humor, irónica e incluso, en ocasiones, sarcástica.

La novela muestra la hipocresía de un sistema de adopción interesado y corrompido en EE. UU con un lenguaje fresco y repleto de metáforas: «La capacidad de mi madre para ser feliz era como un minúsculo hueso viejo en una enorme olla de caldo». En referencia a la Primera Suite Francesa de Bach dice: «era como un elegante signo de interrogación hecho con una maraña de hilos, como una pregunta formulada por un hombre bien vestido desde un ataúd, todavía vivo». Y describe a los mosquitos «con sus cuerpos atigrados y barbas aterciopeladas como las del lirio, sus alas y patas como la parda pelusa de un joven imberbe, sus larguiruchas patas como zarcillos de orquídea, como las cuchillas del trineo de un gnomo. Su fealdad y sus vuelos me obsesionaban, en ello se centraba toda su repulsión. Suspendidos en el aire como móviles, o lanzados a toda velocidad, su mecánica era siniestra…»

La descripción de la madre como una mujer casi ciega, egocéntrica, distante, infeliz y sin vínculo afectivo con su hija, el cuestionamiento continuo de la vida, la reflexión constante sobre la cotidianeidad que rodea a Tassie aparecen desde su perspectiva crítica, «Después de tantos años hambrienta de vida adulta, el hambre se me había pasado». En la novela el tema principal de fondo es la adopción, pero también se trata la intolerancia, las relaciones familiares, la vida en el pueblo en contraste con la vida en la ciudad, el consumismo, el paso del tiempo, las duras condiciones del campo, la crueldad, el calentamiento global y el cambio climático, la guerra de Irak y su crítica a Bush.

Tassie repudia a parte de la gente de su pasado que no ha evolucionado, con sus vidas aburridas, quizás para romper con ellos, desconectar de la realidad monótona y anquilosada con la que se encuentra cuando visita el hogar  familiar en el pueblo, al que describe, en otra de sus grandes metáforas como «granos de harina de maíz chamuscados en el dorso de una pizza» o como «mil agujeros negros» o como «pinchazos con nombre»; «una de las mil semillas esparcidas, olvidadas sobre el mapa del estado».

Comentaba antes que el tema principal de fondo es el de la adopción, pero también se habla del racismo, la crítica a las ciudades industrializadas, con vertidos residuales al río, la crítica a las farmaceúticas, a la estupidez de las revistas superficiales para mujeres donde se habla de hombres, Dios, la muerte y la guerra, la piratería informática, la política, la violencia de género, las tecnologías, la homosexualidad, el pensamiento paródico del cristianismo y el juicio de las apariencias. La pregunta es, ¿pueden tratarse tantos temas diferentes en una novela de poco más de cuatrocientas páginas? La respuesta es sí y además perfectamente bien integrados. Realmente, una lectura muy recomendable.

Post a Comment