Ernestina de Champourcín. Poeta de la Generación del 27

Ernestina de Champourcín. Poeta de la Generación del 27

Ernestina de Champourcín (Vitoria, 1905 – Madrid, 1999) fue una de las mejores poetas de la Generación del 27. Pertenecía a una familia liberal y acomodada. Pasó su infancia y juventud en Madrid, donde recibió una educación religiosa en colegios de monjas. De pequeña leyó a Bécquer, Unamuno, Machado, Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez, los cuales influirán en la poesía de la escritora, como puede observarse en su primer libro, En silencio (1926).

Ernestina de Champourcín y la Generación del 27 antes de la Guerra Civil

Ernestina de Champourcín era asidua de los cafés literarios y los eventos culturales de Madrid. En ellos entró en contacto con poetas de la Generación del 27 y conoció al escritor Juan José Domenchina, que había sido secretario de Manuel Azaña durante la República y con quien se casó en 1936. También en 1936 escribió una de sus dos únicas novelas, La casa de enfrente (1936). Juan Ramón Jiménez, a quien reconocía como su maestro, escribió el prólogo de su tercer poemario, La voz en el viento (1931) y Gerardo Diego la incluyó, junto a Josefina de la Torre, en su antología Poesía española contemporánea (1901 – 1939).

Asistió al Lyceum Club Femenino de Madrid, un centro cultural en el que se gestó el movimiento feminista organizado en España. Fue fundado en 1926 por la pedagoga María de Maeztu (Vitoria, 1881 – Mar de Plata, 1948) y otras intelectuales, como la traductora y escritora Isabel Oyarzábal (Málaga, 1878 – Ciudad de México, 1974) o la abogada Victoria Kent (Málaga, 1891 – Nueva York, 1987). Allí, Ernestina de Champourcín coordinó la sección de literatura desde 1929.

Ernestina de Champourcín y el exilio

Con su marido se exilió en Toulouse (Francia) y después en México hasta 1972, invitados por el poeta y diplomático Alfonso Reyes. En México escribió su segunda y última novela, titulada María de Magdala (1943) y el poemario Presencia a oscuras (1952), donde la poeta escribe a su marido: «A tu lado me duele la ausencia de mi misma, esa absorción en ti que me hace vulnerable solamente a lo tuyo y me impide el retorno a lo que me quitaste; la entraña de mi entraña». Tras la muerte Domenchina, en 1959, sus poemas se caracterizan por una intensificación de la religiosidad. Prueba de ello son Cárcel de los sentidos (1960), El nombre que me diste (1960), Cartas cerradas (1968) y Hai-Kais espirituales (1968).

En México también impartió conferencias, trabajó como traductora en la editorial Fondo de Cultura Económica y colaboró con otras editoriales, como Centauro y Unión Tipográfica Hispanoamericana. También escribió en la revista Rueca. Tradujo, entre otros, a Edgar Allan Poe, Emily Dickinson y Anaïs Nin. Pero también leyó las obras de San Juan de la Cruz y su mística y su religiosidad la acompañaron durante toda su obra: «No llegaréis jamás hasta la hondura jugosa e inasequible de mí misma, a esa esquivez fragante que se abisma en su escondida y áspera ternura… ¡Que Dios nuble, celoso, vuestra mente para que me dejéis con Él a solas!».

La poesía de Ernestina de Champourcín

Para Ernestina de Champourcín la poesía no era una afición, sino lo único que sabía hacer. Esta percepción personal que tiene de la poesía la lleva a exigir cierto reconocimiento. Por eso, desde joven, envió sus poemas a revistas, como Manantial o La Libertad. El buen recibimiento la impulsó a publicar En silencio (1926). Posteriormente siguió publicando poemas y críticas literarias en revistas prestigiosas como La Gaceta Literaria, El Heraldo o El Sol. Para Ernestina su obra era completamente autobiográfica y partía de sus propias experiencias y perspectivas.

Algunos críticos literarios dividieron su obra en etapas según los apuntes biográficos de la poeta. La primera fue entre los años 20 y 30, en la que escribió sus poemarios En silencio (1926), Ahora (1928) y Cántico inútil (1936). En la segunda etapa, durante su exilio en México, Ernestina de Champourcín trató en sus poemas el paisaje de amor, la pasión y la fusión con otras expresiones artísticas como la pintura. En la tercera etapa, tras su regreso a España, el tema principal fue el amor humano y el amor trascendente, lejos de la persona y con ansias de alcanzar un estado poético pleno, como puede verse en sus últimos poemarios.

Regresó a un Madrid que encontró muy cambiado e inseguro, donde ya no quedaban amigos. Ernestina escribe: «Las ciudades me ofrecen sus calles, sus jardines, sus largas avenidas, pletóricas de ruedas; pero faltan miradas, corazones abiertos y brazos que se tiendan para estrechar al otro». Publicó Poemas del ser y del estar (1972), Primer exilio (1978), La pared transparente (1978), Poemillas navideños (1983), Huyeron todas las islas (1988), Antología poética (1988), Los encuentros frustrados (1991), Poesía a través del tiempo (1991), Del vacío y sus dones (1993) y Presencia del pasado (1994 – 1995). En 1981 escribió su libro autobiográfico La ardilla y la rosa —Juan Ramón en mi memoria— (1981).

Sus poemas reflejan nuevas inquietudes, como el reencuentro con lugares que evolucionaron sin que ella estuviera presente y la adaptación a una nueva vida en su país de origen después de un conflicto y una larga posguerra de opresión y represión. En una entrevista con la periodista y poeta Edith Checa (Sevilla, 1957 – Madrid, 2017) en octubre de 1996, Ernestina se reafirmó como poeta, declarando que «sus textos en prosa le aburrían y le parecían malos». Siempre fue una mujer preocupada porque el papel de la mujer en la cultura fuera reconocido, a pesar de que en la entrevista con Checa negara que se le pudiera denominar feminista, ya que «ella solo se consideraba una poeta».

Amigas de la Generación del 27

Ernestina era gran amiga de Zenobia Camprubí, pero con Carmen Conde mantuvo una importante correspondencia, recogida en su obra Epistolario (1927-1995). Correspondencia con Carmen Conde. En reconocimiento a su obra literaria el gobierno vasco le concedió en 1989 el Premio Euskadi de literatura en castellano. En 1992 fue nominada al Premio Príncipe de Asturias y en 1997 recibió la Medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid. El Grupo de Investigación en Historia Reciente de la Universidad de Navarra convoca el Premio Ernestina de Champourcín para promover estudios sobre figuras femeninas relevantes del mundo contemporáneo.

Imágenes extraídas de: amazon, biblioteca Nulla Dies Sine Linea, mujeres visibles, Nueva revista, Cadena SER, Leer.es (Ministerior de Educación).

Post a Comment