Ilustrando emociones

Qué importante es saber expresar las emociones de los personajes de un cuento infantil y qué difícil hacerlo en tan poco espacio. Los textos de los cuentos para niños necesitan la ayuda de las imágenes para llegar a los pequeños lectores. Cuando nos sentamos con nuestros hijos para leerles un cuento, a ellos les encanta escuchar el sonido acorde de las palabras mientras observan las aventuras de los personajes. Nosotros les explicamos cosas que se ven en las imágenes o simplemente las imágenes se introducen en nosotros a través de nuestra visión, nuestra percepción de la armonía de los colores y las formas, nuestro equipaje personal y…, convierten los cuentos en pequeñas obras maestras.

Cuentos como Mi abuelo Carmelo, de Dani Torrent o El viaje del bisabuelo, de Marta Farias con ilustraciones de Aitana Carrasco, con sus hermosos dibujos y sus sencillas palabras, consiguen que nos traslademos a una tarde de verano de nuestra infancia, demostrando que los buenos cuentos no tienen por qué ser solo para pequeños. Hay cuentos que con poco dicen mucho, gracias a historias divertidas, un lenguaje dinámico y unas ilustraciones que sorprenden y consiguen quedarse en nuestros recuerdos.

La ilustración logra dar cuerpo a personajes que cada uno puede imaginar, dando lugar a personajes con vida propia que quedan para la posteridad. Personajes como el elefante multicolor Elmer (de David McKee), la bruja Brunilda (de Valery Thomas y Korky Paul) o la liebre pequeña de color avellana (Adivina cuánto te quiero, de Sam McBratney, con ilustraciones de Anita Jeram) permiten crear personajes que los niños no olvidarán y permanecerán como hermosos recuerdos de su infancia.

Todas las historias y cuentos que les contamos o les leemos permiten que desarrollen el lenguaje y la imaginación, permitiéndoles explorar otras vidas y situaciones. Y las ilustraciones contribuyen a embellecer ese proceso, dar forma a la imaginación y alcanzar el estado emocional del texto que se lee. Os animo a que leáis a vuestros hijos cuentos que transmitan valores, sin dejar de ser divertidos y amenos.

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