La conjura de los necios. Ignatius, el genio delirante

La conjura de los necios. Ignatius, el genio delirante

Ignatius J. Reilly es un genio delirante, perverso, repulsivo e interesante, que viste ropa anticuada, duerme con camisón de franela y escribe en su diario su crítica sobre el mundo, entre eructos y flato. Es un antihéroe y antisistema, intelectual, holgazán, glotón y contrario a todo cuanto le rodea. El escritor Walker Percy lo comparó con Don Quijote por su locura, con Tomás de Aquino por su perversidad y con Oliver Hardy por sus delirios.

Pero Ignatius no está loco, como tampoco lo estaba Don Quijote. Tan solo es una locura pasajera propia de quien necesita expresar su imaginación y su creatividad para luchar contra el ambiente opresor que le rodea y despertar a la sociedad del letargo, la ignorancia y el conformismo. El título La conjura de los necios lo tomó John Kennedy Toole (Nueva Orleans, 1937 – Mississippi, 1969) de una frase de otro escritor, Jonathan Swift, «Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconocereis por este signo; todos los necios se conjuran contra él».

Los cuadernos que redacta Ignatius son la obra maestra en la que explica cómo debería ser el mundo. Lee al filósofo Boecio y acepta trabajar, a regañadientes, al igual que Boecio aceptó sin quejarse su propia ejecución. Para Ignatius el trabajo es una forma de esclavitud en un mundo capitalista donde se ve sumido por la diosa Fortuna, que consume comida enlatada y proyecta películas en Tecnicolor, protagonizadas por Doris Day y Debbie Reynolds. Entre las críticas de Ignatius están Mark Twain, los homosexuales o los protestantes.

Cuando decide trabajar lo hace en la empresa de pantalones Levy Pants y más tarde como vendedor de salchichas ambulante. La relación de Ignatius con las personas que le rodean son un tanto complicadas; con su madre la relación es tóxica y con el personaje de Myrna Mynkoff, su alter ego femenina, cuya comunicación se lleva a cabo básicamente por correspondencia, rivaliza, pero a la vez se complementan, en una relación amor-odio.

El retrato de las calles de Nueva Orleans, el club nocturno Noche de alegría y sus variopintos personajes (el inmigrante negro Jones, la prostituta Darlene y su papagayo y la dueña sin escrúpulos Lana Lee) y el agente Mancuso, un policía con tintes paródicos, completan los elementos de esta genial novela no exenta de polémica por haber sido publicada póstumamente, en 1980 (en realidad Toole la escribió en 1962 mientras realizaba el Servicio Militar en Puerto Rico). Gracias al escritor Walker Percy y a la insistencia de la madre del escritor, finalmente fue publicada. No obstante, según algunos autores, el escritor se suicidó porque no consiguió publicar su novela en la que creía firmemente.

IMÁGENES:

Póster creado por Chris de Lorenzo en homenaje a La conjura de los necios.

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