La novia. Poesía en el cine

La novia. Poesía en el cine

En 2015 se estrenó la película La novia, la bella adaptación cinematográfica de la obra de teatro de Federico García Lorca, Bodas de sangre, que a su vez se estrenó en marzo de 1933. Parece difícil llevar a la gran pantalla una obra tan poética y a un autor tan universal y, tal y como comentó la directora, Paula Ortiz, en diversos medios, para ella «resultó apasionante y a la vez duro traducir la obra de Lorca a la materialidad del cine». Bodas de sangre forma parte de una trilogía apegada a la tierra (las otras dos obras son Yerma y La casa de Bernarda Alba), donde los personajes sufren y en la que confluyen diferentes temas, tal y como indica Susana Gil-Albarellos de la Universidad de Valladolid, como «la maternidad no satisfecha, la fatalidad, la pasión desmedida que conduce a la muerte y la sexualidad como motor destructor».

La idea del argumento la desarrolló Lorca a raíz de una noticia que leyó en el diario ABC, en 1928, que le impactó mucho, en la que se contaba que una novia había huido el día de su boda con su primo y amante, habiéndose encontrado después a la novia ensangrentada y al amante muerto. El titular decía que el crimen se había perpetrado en circunstancias misteriosas en Níjar, un pueblo cercano a Almería.

La película, repleta de hermosas escenas simbólicas, con una luz especial y una fotografía espectacular, consigue mantener la tensión y la esencia que originan la tragedia. Esos elementos simbólicos, como el caballo de Leonardo (pasión desenfrenada, fuerza, virilidad), el cuchillo (tragedia, dolor), la luna (muerte), la tierra (identificación con la Madre; ambas dan vida y cuidan de los muertos) o el árbol (el bosque es el lugar donde transcurre la pasión, pero también el sacrificio) son pistas lorquianas que complementan la belleza de las palabras y la fuerza e intensidad de las imágenes.

Está contada desde el punto de vista de la mujeres principalmente, de la Novia y de la Madre. La celebración de la boda, la aparición de la misteriosa mujer vieja a la Novia, las imágenes simbólicas que se suceden una y otra vez o las escenas tan estéticamente bellas (como la de los cristales rotos flotando alrededor de la Novia) dan lugar a una adaptación libre de la obra de Lorca, que no pierde la tensión que desemboca en tragedia, en cierto modo con influencia de la tragedia griega, en la que los personajes eran presa de su destino, como Edipo.

La directora comentaba en una entrevista a El País que para ella «Lorca es un precipicio al que asomarse» y que «todas las obras de Lorca te ponen en un lugar desde el que asomarse a las grietas del alma y nunca acabas de ver el final». Desde pequeña había leído a Lorca y recuerda que Bodas de sangre fue la primera obra que leyó de adolescente. Para Paula Ortiz adaptar a Lorca era arriesgado porque mucha gente había leído la obra y ya se había imaginado a los personajes antes de ver la película. Como amante de la literatura le encantaría adaptar más clásicos porque para ella «los relatos clásicos son como mapas y faros que cuando giran te vuelven a iluminar».

En la película, según comenta Susana Gil-Albarellos, podemos encontrar un «guiño al cine clásico» con «el plano largo del desierto a través del marco de madera de un hueco de ventana», rememorando la película Centauros del desierto, de John Ford. A través de este plano observamos esa tierra árida y baldía de la casa de la Novia y de su padre que «enmarcará el espacio geográfico donde tiene lugar la tragedia». La película fue rodada en Aragón (como el desierto de Los Monegros o la comarca de Las Cinco Villas), excepto algunas escenas que se rodaron en Capadocia (Turquía).

El final de la película es bello y conmovedor y la música de la película, del compositor japonés Shigeru Umebayashi, que ha compuesto bandas sonoras para películas de Zhang Yimou o Wang Kar-wai, nos transporta al lugar donde todo sucede de manera que sentimos que podemos presenciarlo. Actores como Inma Cuesta, Luisa Gavasa, Álex García o Asier Etxeandia consiguen una atmósfera lorquiana inigualable que compone una película que fue muy bien acogida por la crítica y consiguió diversos premios.

Existen otras tres adaptaciones de la obra de Lorca: una argentina con tintes teatrales de 1938, interpretada por Margarita Xirgu y dirigida por Edmundo Guibourg; una adaptación de 1976 del director marroquí Souheil Ben-Barka, en la que la historia se sucede entre clanes del desierto de Marruecos y una dirigida en 1981 por Carlos Saura, dentro del género musical, con un ballet coreografiado por Antonio Gades.

BIBLIOGRAFÍA:

Biblioteca Virtual Cervantes: Federico García Lorca, cine

GARCÍA LORCA, F. (2016): Bodas de sangre. Editorial SM, Madrid.

GIL-ALBARELLOS, S. (2017): Bodas de sangre y La Novia: de Federico García Lorca a Paula Ortiz. Universidad de Valladolid.

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