Réquiem por un campesino español

Réquiem por un campesino español

Réquiem por un campesino español es la obra maestra del escritor español Ramón J. Sender (Chalamera de Cinca, Huesca, 1901 – San Diego, California, 1982). La novela narra la historia circular de mosén Millán, el clérigo de un pueblo aragonés en los tiempos previos a la guerra civil española; la vida en un pequeño pueblo dominado por el poder del caciquismo y la moral de la iglesia católica, las idas y venidas de las mujeres lavando la ropa en el carasol del pueblo, el lugar donde las mujeres hablan del mundo y de la vida, donde el sol da de lleno y donde la Jerónima, personaje peculiar de la novela, puede ser realmente ella misma y hablar sin miedos de lo que piensa. En ella la presencia de la pobreza dominada por las cuevas de los campesinos con menos recursos, que malviven apartados como si de apestados se tratara, marca la desolación de un porvenir incierto.

Ramón J. Sender escribió, entre otros, Imán (1930), sobre la guerra de Marruecos, Crónica del alba (1942), novela autobiográfica o Mister Witt en el cantón (1935), sobre el movimiento cantonalista en Cartagena. Era un hombre comprometido y exiliado que luchó en diversos frentes, hijo de un terrateniente acomodado que intentó marcarle el camino en su educación y en sus ideas en general. Ramón J. Sender fue uno de los narradores más importantes de las letras españolas contemporáneas. Réquiem por un campesino español es una novela breve, pero intensa, que se publicó en México en 1953 bajo el título Mosén Millán y que, en palabras de Antonio Martínez Asensio, «representa exactamente el esquema de toda la Guerra Civil española».

Es una novela emotiva, que conecta con el pasado más gris y estremecedor de la historia no tan lejana de España, a la vez amarga y triste. Durante la narración somos partícipes de todas las creencias, miedos y pesares que dominaban las vidas ignorantes de la gente llana, las costumbres que limitaban su evolución y conseguían dominarlos, el poder de la iglesia católica como marcador social de lo que estaba o no estaba bien, la vida en los pueblos con las murmuraciones y críticas, la inestabilidad política de los años previos a la guerra, que no se nombra en ningún momento en la novela, pero se intuye como una poderosa sombra latente y la dominación de los poderosos, como Don Gumersindo, ese ser atroz que no desea perder su poder de dominación mantenido durante siglos por sus ancestros.

Con el personaje de Paco el del Molino, del que se narra su vida y su muerte, Sender denuncia las injusticias; es su voz en la novela y el reflejo del contexto social y político que vivía en su realidad. Y lo hace con este hombre sencillo, de pueblo, como un héroe que surge de la tierra, de la naturaleza que también sabe escoger a aquellos que luchen por la justicia. Paco alberga también el impulso y la necesidad de cambiar el pequeño mundo que le rodea, de solucionar los problemas causados por el dinero y el poder en las aldeas sometidas todavía a leyes muy medievales, de realizar, en definitiva, mejoras sociales para los campesinos.

Mosén Millán es el clérigo que nos provoca sentimientos encontrados de compasión y repulsa, de bondad y maldad, de ayuda a los pobres y sumisión a los poderosos. Es un personaje que puede parecernos atrapado en la historia de los hechos o hipócrita en sus actos con la excusa de su amor a Dios. Ramón J. Sender nunca tuvo simpatía por los curas, a pesar de que había estudiado en los Escolapios por imposición familiar, pero consigue crear un personaje sólido y coherente, con el que simpatizamos porque podemos verlo como víctima de sus propias creencias.

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