Yo no he sido

Una granjera descubre una araña en su granja y la mata, dando lugar a que se desencadenen una serie de sucesos que iremos descubriendo a lo largo del cuento. Está escrito con gran sentido del humor y es muy divertido. El lenguaje es sencillo y escueto y dice mucho a través de las imágenes y de los sonidos que emiten los distintos animales, por lo que conviene contarlo mediante una animación emocional en la que se represente a cada uno. Se trata de un cuento acumulativo, que favorece la atención y la motivación y crea una expectación en el niño sobre aquello que va a suceder.

El cuento trata el respeto hacia los animales y la naturaleza y lo mal que los humanos, en ocasiones, los tratamos. Los protagonistas son una vaca, un burro, un cerdo, un perro, un gato, un pollito y un mosquito y, en forma de cadena, van interactuando unos con otros, empleando la fórmula de comenzar la narración conforme se van introduciendo nuevos animales a la historia.

Existen muchos cuentos acumulativos en la literatura infantil, como La cebra Camila o El gallo Quiriko. En todos la historia es circular llegando de nuevo al origen de la misma, por lo que se desarrolla, además de la expresión oral y la comprensión, la memoria y la capacidad de concentración. Las ilustraciones están fabricadas a partir de «fibras textiles, alambres, chapas, maderas y otros materiales reciclados» que lo hacen muy atractivo para el público infantil.

Breve biografía del autor e ilustrador:

Christian Voltz (Estrasburgo, 1967) estudió en un taller de ilustración de la Escuela Superior de Artes Decorativas de Estrasburgo. Fue dibujante de portadas e ilustrador y colaboró en algunas publicaciones juveniles. Es autor de varias obras ilustradas, como Todavía nada y realizador de cortos de animación.

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